Tomás Inda Barrera

La Habana, 12 de julio de 1952

Mis padres nacieron en la actual provincia de Ciego de Ávila, en familias de campesinos pobres, respectivamente.

Desde jóvenes, trabajaron para ayudar a su familia, para el año 1948 se habían trasladado a la Ciudad de La Habana en busca de trabajo. Mi padre comenzó pronto a trabajar en la tintorería Chantre y, posteriormente, en la tintorería del Hotel Habana Riviera desde su fundación. Mi madre trabajó como criada en casas de familias ricas, hasta 1952, cuando nazco yo, el protagonista de esta historia. En 1954, nació mi hermano Mauricio, persona especial que aprendí a querer desde temprano y que ha sido parte inseparable de mi vida.

Durante mi niñez, que transcurrió en los años de nacimiento y desarrollo de la Revolución, mis padres se integraron al proceso revolucionario, participando junto a todo el pueblo en las acciones por la creación del nuevo país.

En 1967, durante mis estudios en el último año de la secundaria, conocí la fotografía, con ayuda del fotógrafo de la escuela. Al comienzo, realicé fotografía estenopeica, por la imposibilidad de adquirir una cámara; luego de unos meses recibí de regalo de mis padres una cámara marca Cmena de 35 mm, totalmente manual, de fabricación soviética (aún la conservo). A partir de entonces, mis compañeros de aula, mis amigos y mi familia fueron el objeto de mi trabajo fotográfico.

Durante ese mismo año, ingresé en el Instituto Técnico Militar, donde estudié más detalladamente la fotografía. A la vez, fui mejorando mi cámara y mi técnica fotográfica.  En esta época pasé de la Cmena a la Lubitel, y de esta a la Zorki 4.

En el año 1971, graduado de subteniente y Técnico electromecánico, fui destacado en la Base Aérea de Holguín; allí conocí a una linda joven, Ana, que sería el amor de mi vida, con quien me casé en el año 1974 y con quien fundé nuestra familia. En esta época pasé a emplear la Cámara Zenith con un lente Industar 50.

En el año 1976 fui trasladado para la Base Aérea de San Antonio de los Baños.

En 1977 viajé por primera vez a la URSS para estudiar nuevas técnicas. Mi estancia en Krasnodar (región del Kuban) me permitió trabar conocimiento con el pueblo ruso. Este mismo año comencé a practicar paracaidismo y realicé mis primeros saltos.

El 11 de enero de 1978 nació nuestra primera hija, la nombramos Ana, como la madre.

En el mismo año, el 20 de noviembre, nació nuestra hija Nadieshda (Esperanza), en ruso, por la influencia de los amigos rusos que nos ayudaban para aquella época.

Las niñas comenzaron a crecer y nosotros a afrontar la prueba de criar a nuestras pequeñas, a la vez que trabajábamos y estudiábamos. Continué saltando en paracaídas.

En 1983 fui elegido para cursar estudios de ingeniería en Moscú, a donde me trasladé a mediados de año. En el mes de diciembre recibí al resto de mi familia. La llegada de mi esposa y mis hijas a Moscú resultó un hecho trascendental en nuestra vida.

La permanencia de la familia en Moscú, por espacio de 5 años, resultó interesante y provechosa. Durante este tiempo practiqué la fotografía sin las carencias a que estamos acostumbrados en la isla. Nuevamente, fueron mis modelos mis hijas, amigos y compañeros, pero también la arquitectura, los monumentos y el pueblo ruso.

El regreso a Cuba, en 1988, después de haber obtenido el título de ingeniero, nos hizo afrontar el periodo especial en poco tiempo, un tiempo duro para nuestro pueblo, en el que tuve que vender las cámaras y todo el equipamiento que había traído de Rusia para garantizar la alimentación de mis hijas.

A partir de 1991 paso a servir en un centro de investigaciones científicas, en el cual realizo estudios sobre la fotografía digital y participo en el diseño de equipos destinados a este fin. A la vez, me ocupo de la fotografía y video de experimentos, de interés científico. Participo en eventos científicos e imparto conferencias sobre el tema de la fotografía digital.

Para el año 2002 culmino mi servicio en las FAR, obtengo mi licenciamiento y comienzo a trabajar en el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, donde conozco al Profesor Félix Arencibia, con quien comienzo a impartir fotografía digital y Photoshop en la institución, a la vez que realizo el trabajo de foto-reportero para el Instituto y la UPEC.

A partir de 2007 comienzo a impartir clases en la Facultad de Comunicaciones de la UH y, al año siguiente, en el ISDI.

En 2008 fundo el curso de fotografía en La Maqueta de La Habana, en el cual gradúo 3 cursos, hasta el año 2011.

En los años 2009 y 2010 impartí cursos de fotografía en México, en las ciudades de Cancún y Villa Hermosa, por invitación de algunos amigos.

En el año 2011, con la ayuda de mi hija Mae, mi esposa Ana y un grupo de antiguos alumnos y amigos, creé la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana, en la que pretendemos impartir la fotografía en todos sus aspectos y géneros.

En el año 2012 nació mi primera nieta, Amalia, en 2014 mi primer nieto, Mauricio, y en noviembre del año 2016, en Argentina, donde vive nuestra hija Nadia, nuestra última nieta Kala.

En 2013 creamos Negra, una revista de fotografía, lo cual no es fácil. La escuela en su nacimiento recibió el vaticinio de no durar mucho, pero Negra cada año muestra su capacidad de supervivencia y goza de tan buena salud como la escuela.

En los años posteriores a mi licenciamiento de las FAR he dedicado mi labor fotográfica a la realización de todo tipo de fotografía, en interés de la escuela y el proceso docente, retrato, fotografía de productos, eventos sociales, naturaleza, fotografía callejera, etc., pero nunca abandonando la fotografía de paisaje, que es mi género preferido.

He participado en numerosas exposiciones colectivas, así como he realizado exposiciones personales en Cuba y en algunos países en que he sido invitado, entre otros, México, Argentina, EE.UU., etc.

La fotografía y su enseñanza me hacen feliz. La escuela tiene una gran cosecha de alumnos que hoy se dedican profesionalmente a este arte, muchos de ellos ocupan lugares destacados en el ámbito fotográfico cubano, sus triunfos y sus obras también son parte de mi éxito.

Maternidad
Autoretrato
Futuro
Nadia